¿Cambia la emigración los hábitos de la mujer?

Con motivo de la sexta jornada de la mujer en Suiza, se organizó un evento que tocó diversos temas como la kinesiología, la risoterapia, la sexualidad, la alimentación y el deporte.

Gracias a estas maravillosas mujeres que me brindaron la oportunidad de participar activamente como ponente, pude hablar de cómo un cambio de residencia afecta a nuestra conducta alimentaria.

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Empecemos por los básicos

¿Qué es la aculturación dietética?14296857652_ed8aa7279e_o.jpg

La aculturación es el proceso por el cual adquirimos los valores, las costumbres, y las actitudes del país que nos alberga.

Uno de los aspectos más importantes de la aculturación, es la aculturación dietética, puesto que las inmigrantes traemos en nuestra maleta nuestras propias tradiciones, costumbres y actitudes sobre alimentación.

Además, nuestros hábitos alimentarios son los últimos en adaptarse a la nueva cultura.

Y os preguntaréis, ¿por qué?

Porque nuestras preferencias alimentarias

forman parte de nuestra identidad cultural.

Desde que nacemos, incluso antes, mostramos preferencia por unos sabores y olores en base a nuestra experiencia previa (lo que hemos comido en casa, en nuestro ambiente, entorno, país). A medida que crecemos, vamos añadiendo y/o eliminando nuevos alimentos, hábitos o preparaciones culinarias.

Nuestras elecciones alimentarias son dinámicas. Esto quiere decir que aunque los cambios que hagamos en nuestras dietas suelan suceder de forma gradual, hay ciertos eventos que provocan un cambio drástico en nuestra forma de comer. A estos cambios se les denomina  “turning points” y son definidos como cambios en los roles, recursos, la salud o contexto de manera que nuestro sistema personal alimentario se ve perturbado, por lo que nuestras elecciones alimentarias tienen que ser reconstruidas y  unos nuevos patrones de consumo acaban aflorando.

Un claro ejemplo sería la migración. Aunque quizás no seamos conscientes del cambio que nos supone, si nos detenemos a pensar un poco más allá, vemos como nuestro entorno actual es completamente diferente al que estábamos acostumbradas.

La oferta de productos en España no es la misma que la de Suiza y ¡qué decir de la restauración! Bien es cierto que algunas venimos con las maletas cargadas de casa, que nos las ingeniamos para encontrar productos tradicionales en diversas tiendas y que intentamos mantener nuestras recetas. Pero, ¿acaso no es eso un cambio?

Antes nos bastaba con acercarnos a Mercadona o a una carnicería para comprar un arreglo para el cocido, ¿habéis encontrado algo de eso en un Coop o Migros? ¿Tenemos las mismas marcas a las que nos habíamos habituado o las hemos sustituido por otras?

Antes bajábamos al bar cerca de casa, con nuestras amigas, pedíamos una horchata y un granizado de limón, fresquito todo, ideal para el calor. ¿Alguien os sirve eso aquí en el primer bar que encontráis? O ¿en lugar de eso os pedís un helado de Movenpicks cuando luce el sol (poco, por cierto)?

El estudio de Noruega

Empecé la charla con las palabras de una mujer que había sido entrevistada para un estudio realizado en Noruega, un país al cual miles de mujeres de Asia, África y Oriente Medio emigraron por diversas circunstancias. Desde junio de 2010 hasta febrero de 2011, se fueron entrevistando mujeres para que relataran sus primeras experiencias con la comida en el nuevo entorno. He aquí algunas de ellas:

“Al principio, fue muy difícil. No sabía el idioma. No entendía el nombre de la comida. No podía hablar”

“Durante el primer año, no supe realmente que era la comida. Solo comía lo que estaba permitido y lo que había disponible. No eran realmente mis propias preferencias o gustos. No me acuerdo como fue, pero al principio, la solución era el chocolate. Cuando vas a las tiendas, es la única cosa que te atrae. Es dulce, lo sabes, y además, te lo puedes comer.”

Es palmario que las barreras culturales y con el idioma les dificultaban su relación con la comida.

En Suiza también pasa

Imaginé que cierto escepticismo emergería, por lo cual incluí información que podéis ampliar en este link sobre el “National Programme on Migration and Health” de Suiza.

Emigrar a un país nórdico viniendo desde un país como África u Oriente Medio, parece un cambio brutal. Nosotras al fin y al cabo, veníamos de España y aterrizamos en Suiza, todo queda en Europa, dos países desarrollados y sin grandes diferencias, ¿no?

Este informe no lo tiene tan claro, ya que subraya los problemas que tienen los inmigrantes españoles, sobretodo las mujeres (las cuales son más vulnerables debido a la pronunciada desigualdad salarial) y los mayores, a la hora de mantener hábitos saludables.

Comemos peor, nos movemos menos

y fumamos más que los nativos.

Si esto parece poco, además, tenemos problemas a la hora de comunicarnos, por lo que una consulta médica rutinaria podría suponer un problema.

Como veis, no somos tan distintas a las mujeres que emigraron a Noruega.

¿Qué barreras nos impiden mantener hábitos alimenticios saludables?

  • El precio de los alimentos saludables suele ser más caro que el de los productos poco saludables como refrescos o snacks.
  • La falta de disponibilidad de alimentos a los que estábamos acostumbradas: nos faltan especias, algunas verduras y aparecen alimentos nuevos.
  • Nuevas recetas pueden suponer un reto para nosotras debido a la barrera del lenguaje o a la poca familiaridad con los alimentos.
  • Por regla, los restaurantes de comida rápida son más baratos que los convencionales.
  • El estrés, sentimientos de exclusión, el desempleo o el propio aburrimiento resultan en una pobre gestión de nuestras emociones, desencadenando conductas poco saludables como la ingesta de productos ultraprocesados y el sedentarismo. Aliviamos momentáneamente nuestros problemas con el sabor placentero de la bollería y las patatas de bolsa.
  • Nuestro importante papel en la familia y nuestro ritmo de vida pueden dificultar nuestros patrones alimentarios, de manera que descuidamos nuestra salud e incluso, padecemos problemas digestivos.

Las consecuencias son claras: consumimos mucho azúcar,

grasas de mala calidad y aumentamos de peso.

Este no es un problema exclusivo de las mujeres inmigrantes, pero sí somos un grupo afectado y nuestras elecciones tendrán repercusiones en nuestra salud.

¿Qué factores pueden causar cambios en nuestra alimentación?

Antes de viajar al país elegido, hay una serie de factores que pueden influir nuestros patrones alimentarios: la edad, el género o nuestra residencia anterior (urbana-rural); además de factores culturales, como la educación o la religión.

Una vez establecidas en el país, se producen una serie de cambios en nuestros gustos y preferencias, en el entorno, la disponibilidad o asequibilidad de los alimentos; amén de cambios en las preparaciones culinarias.

No todas reaccionamos igual al cambio, por lo que se darían 3 escenarios:

 Mantenemos los hábitos de alimentación tradicionales (me quedo como estoy)

 Adoptamos los hábitos de alimentación del nuevo país (arriesgo)

Tenemos unos hábitos alimentarios biculturales (adopto los nuevos y conservo los antiguos)

QUÉ HACER

Para no acabar mi ponencia de manera dramática y con una visión negativa de la emigración en nuestra salud, os propuse algunos sencillos consejos que pueden ser llevados a cabo a lo largo de toda nuestra vida, independientemente de nuestro próximo destino.

Tras matizar y debatir algunas de las recomendaciones, surgieron muchas dudas, sobretodo con el tema de “comer local y de temporada” en Suiza.

Otro de los puntos discutidos fue el de los productos ecológicos. Desde aquí repito que el problema hoy en día, no es  que  las frutas y verduras que comemos sean ecológicas o convencionales, el problema es que no llegamos a las recomendaciones de consumo. ¡Comed más fruta y verdura! Hasta ahora, no hay ninguna evidencia de que sean mejores para la salud. Aquí podéis leer más sobre este tema.

No quise recrear un capítulo de barrio Sésamo definiendo lo que es comida de lo que no, pero me pareció importante ilustrarlo con algunas imágenes.

Espero que os haya sido útil y por favor, recordad siempre:

Tu salud es lo primero.

Prioriza, la falta de tiempo nunca es excusa

 

Bibliografía:

Bharati Sethi (2016) Health Experiences of Immigrant Visible Minority Women: A Literature Review, Journal of Evidence-Informed Social Work, 13:6, 523-534

Laura Terragni, Lisa M. Garnweidner, Kjell Sverre Pettersen & Annhild Mosdøl
(2014) Migration as a Turning Point in Food Habits: The Early Phase of Dietary Acculturation among Women from South Asian, African, and Middle Eastern Countries Living in Norway, Ecology of Food and Nutrition, 53:3, 273-291

Popovic-Lipovac, A. & Strasser, B. J Immigrant Minority Health (2015) 17: 582.

 

 

 

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